Dieta… ¿Un suplicio?

¡Hola de nuevo a tod@s!

¿Qué os viene a la cabeza si oís la palabra “dieta“?

Si tomamos el significado de la palabra dieta tenemos lo siguiente:

“Conjunto de comidas y bebidas que toma o debe tomar una persona que tiene regulada su alimentación”

Podemos observar cómo se aplica el término regular, que generalmente va unido a la privación de la cantidad y el tipo de alimentos que debe tomar una persona… ¿Es por eso que la palabra dieta es tan odiada?

Cuando una persona toma la determinación de ponerse a dieta por motivos de salud o estéticos, ha de tener presente que la dieta también engloba otra serie de hábitos saludables paralelos al comer bien, ojo, no estamos hablando de no comer ciertas cosas, ni mucho menos de no comer, simplemente debemos aprender a comer las cantidades correctas a las horas adecuadas y de los alimentos más saludables y beneficiosos para nuestro organismo.

La dieta va unida a una actividad física apartada del sedentarismo y a una ingesta hídrica adecuada (cantidad de agua diaria que la persona debe tomar fuera del aporte que le brindan los diferentes alimentos).

Partiendo pues, de la determinación de ponernos a dieta, de una práctica adecuada de ejercicio físico moderado y de 1,5 a 2 litros de agua diaria… ¡Tenemos mucho ganado para que una dieta sea fructífera!

Las dietas han de ser siempre personalizadas e individualizadas, siempre con 5-6 tomas al día, sin saltarse ninguna comida y tratando de reducir al máximo los hidratos de carbono que se comen (harinas y azúcares) a partir de las 17:00-18:00 horas, o sea que nada de cenar pizza, bocadillos y similares cada noche, ya que los hidratos que no se queman se almacenan en nuestro cuerpo en forma de grasa…

No podemos dedicarnos a mirar por internet la dieta milagro más rápida o aquella que le fue tan bien a nuestro compañero de trabajo.

¿Verdad que no se lleva a arreglar el coche a aquel amigo del colegio que era más o menos apañado, que finalizó un curso de mecánica básica a distancia y que ahora trabaja como administrativo en una empresa de productos de limpieza? Tenemos que ponernos en manos del profesional adecuado que nos haga un estudio antropométrico para ver nuestra composición a nivel de % de agua corporal, de masa muscular, de grasa, etc. y que a partir de dicho estudio nos confeccione una dieta personalizada, teniendo en cuenta nuestros gustos, nuestra actividad física diaria, y toda una serie de parámetros que harán que la dieta sea la más adecuada a cada persona.

No tiene sentido prohibir los dulces, en su totalidad, a una persona golosa, ya que dicha prohibición hará que la dieta se convierta en un suplicio y un “castigo” y probablemente la abandonará a los pocos días.

Hay que ser realistas y constantes… Jamás podremos tener unas medidas que por constitución no nos son posibles ni pretender adelgazar de una forma sana y correcta en 2 semanas.

Os animo en todos vuestros propósitos pero sobre todo, os animo a aprender a comer de una forma correcta y equilibrada, adecuada a vuestra edad, constitución, actividad física y acorde a vuestros gustos alimenticios y necesidades.

No os dejéis engañar ni por las modas ni por “dietas milagro” y lo más importante para todos: “Debemos aprender a querernos tal y como somos”.

Un besito y hasta pronto.

Eva.

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2 comentarios en “Dieta… ¿Un suplicio?

  1. Hola Eva! Desde hace casi un año sigo una dieta que me dicta una nutricionista. Además practico deporte habitualmente. Cuando le digo a la gente que llevo una dieta me miran con cara de pena, como pensando “seguro que solo comes acelgas cocidas” Me da mucha rabia la idea preconcebida de que las dietas son duras y aburridas: como dices, la dieta es todo, el conjunto de comidas y bebidas, y se puede (y se debe) comer de todo. Yo como macarrones, ternera, lentejas, pan, yogures…¡hasta dulces! ¿dónde está el sufrimiento?
    Bueno, solo era una reflexión, por desahogarme : )
    Un saludo

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  2. Gracias por tu comentario Pilar 🙂
    Hay que sacarse de la cabeza la idea de que “hacer dieta” es pasar hambre, sufrir, no poder comer de todo…
    Pero es una cosa que, por desgracia, va a costar mucho, y más aún el concienciar que no sirve de nada modificar las comidas si no mantenemos una actividad física adecuada, una ingesta de agua correcta y no vemos el cuidarnos como un TODO GLOBAL.
    Enhorabuena por tus buenos hábitos y gracias de nuevo por pasarte por el blog.
    Un besito desde Barcelona y hasta pronto.

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